martes, 31 de mayo de 2016

ÉXITO FRACASO


ÉXITO FRACASO

Definimos el aprendizaje en estos términos. Definimos la vida en estos términos. O estamos de un lado o estamos del otro. O somos buenos en matemática o la matemática no es para nosotros. O pintamos bien o no entendemos nada de pintura.

Y los que quedan en el medio, en ese gran intermedio forman parte de los NI, de los tibios. He oído, a lo largo de tantos años de escuela, decir a los docentes que tal o cual es tremendo o brillante y que el resto, son del montón. Ojalá hubiese más Virtudes Choique en nuestras escuelas.

De esta manera viven nuestros niños: estimulados por los adultos en buscar ser “los mejores”, en destacarse, o de esta manera les mostramos cómo es la vida, cómo permanecer y desarrollarse en la escuela.

 
 



 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 Hay que ser exitoso. Hay que triunfar. Solo se trata de elegir el camino
sentencia la publicidad, los medios y otros tantos artificios.
 
En la escuela aún se oye: “Los tres primeros tienen un diez” o “Vamos a ver quién termina más rápido”.  Y también se escucha: “¡Vamos señor, no va a ser otra vez el último!”.  “La que se porta mejor hoy va a buscarme el tapado a la sala de maestros”, decía graciosa y feliz mi maestra de sexto grado.

Dice Philip Jackson: “Mucho antes de llegar a la edad escolar, cada niño experimenta el dolor del fracaso y el júbilo del éxito; pero sus logros, o las ausencias de estos, no se hacen oficiales hasta que ingrese en el aula. A partir de entonces se acumula, poco a poco un registro semipúblico de su progreso y, como estudiante, tiene que aprender a adaptarse al espíritu continuado y penetrante de la evaluación que dominará sus años escolares”.

En todo caso el éxito podría consistir en ser cada vez mejor persona, mejor compañero, mejor aprendiz. No para sacar buena nota o estar en el otrora cuadro de honor, sino para ser más feliz.

2 comentarios:

  1. Me encantó. Ni la educación tiene por único objeto "la salida laboral", ni es una competencia para descartar personas.

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    1. De acuerdo, Adriana! Le hemos dado un lugar equivocado a la educación relacionada con el éxito y el fracaso y continúa

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