jueves, 19 de mayo de 2016

Encuentros y desencuentros


Encuentros y desencuentros

Un clásico de la vida: a veces nos sentimos cerca de nuestros hijos (o de nuestros alumnos) y otras, pareciese que a miles de kilómetros aunque lo veamos en la silla contigua.


Si de consejo hablamos, la palabra es lo mejor:

Hablar

Conversar

Dialogar

Escuchar


Podríamos pensar en un dialogo abierto

¿Cuál sería?

¿Cómo conversar con nuestros hijos?

La clave está en escuchar más y hablar menos.

Nuestros hijos necesitan hablar y pero, para eso, también necesitan alguien que los escuche sin reprimir, sin opinar, con sensibilidad, con amorosidad.


Tal vez no sea tan importante el tiempo que estemos (y que muchas veces, no tenemos) sino de qué manera damos el alma en ese momento.

Podemos….

Compartir un programa de TV

Compartir un juego virtual

Compartir un libro

Compartir una charla

Compartir una salida

Compartir una comida


Saber que la tele o los jueguitos no son  los lugares de los consejos, de las recomendaciones pero, en oportunidades, sirven como disparadores para hablar de algunos temas. Saber que la tele no tiene la función de educar aunque muchas veces lo haga (mal o bien).

 
Quién dice que hasta cambiemos nuestra manera de pensar el mundo en vez de intentar que ellos cambien la suya. O, que lleguemos a un acuerdo…


Estar disponibles para ellos, con nuestro corazón, con nuestra cabeza y tratando de que los juicios de valor queden a un lado. Estar cerca con el corazón, estar atentos con la razón, estar disponibles con alma y cuerpo.

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