martes, 3 de mayo de 2016

Cada vez que lloro…


Cada vez que lloro…

A veces los padres resolvemos rápidamente los problemas; ¿los resolvemos?

Te doy comida, chicle, caramelos o alguna otra golosina o, en el mejor de los casos, una galletita y así dejás de llorar (era solo un caprichito)…

O te compro un juguetito o…. o… actualmente:

 te presto el celu y jugás un rato mientras yo hago lo que tengo que hacer.

Pero, de algo nos estamos perdiendo. No sé qué te pasa. No conversamos .No nos miramos.

La cuestión es cómo resolvemos algunos problemas y si lo que buscamos es sacarnos de encima esa situación o realmente buscar una solución.
 
 
Buscar la solución a las problemáticas requiere un poco más de tiempo que el que empleamos en poner un programa en el celular para que nuestros hijos jueguen o buscar un programa en la tele. Implica mirarnos, estar compenetrados, hablar, escuchar, comprendernos. Ayudar a poner en palabras cuando nuestros hijos no pueden o no saben cómo.
 
 
 Y no es que los padres tenemos todas las respuestas. Es solo saber que juntos podemos buscarlas aunque no las encontremos, aunque  las respuestas que fuimos logrando muchas veces no nos sirven para las nuevas situaciones.  Quién nos quita esos hermosos ratos de encuentros con nuestros hijos: la felicidad de un tiempo compartido, de un abrazo, de un mimo, de saber que no están ni estamos solos.
 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario