Cada vez que lloro…
A veces
los padres resolvemos rápidamente los problemas; ¿los resolvemos?
Te
doy comida, chicle, caramelos o alguna otra golosina o, en el mejor de los
casos, una galletita y así dejás de llorar (era solo un caprichito)…
O te
compro un juguetito o…. o… actualmente:
Pero,
de algo nos estamos perdiendo. No sé qué te pasa. No conversamos .No nos
miramos.
La
cuestión es cómo resolvemos algunos problemas y si lo que buscamos es sacarnos
de encima esa situación o realmente buscar una solución.
Buscar la solución a las problemáticas requiere un poco más
de tiempo que el que empleamos en poner un programa en el celular para que nuestros
hijos jueguen o buscar un programa en la tele. Implica mirarnos, estar
compenetrados, hablar, escuchar, comprendernos. Ayudar a poner en palabras
cuando nuestros hijos no pueden o no saben cómo.
Y no es que los
padres tenemos todas las respuestas. Es solo saber que juntos podemos buscarlas
aunque no las encontremos, aunque las
respuestas que fuimos logrando muchas veces no nos sirven para las nuevas
situaciones. Quién nos quita esos
hermosos ratos de encuentros con nuestros hijos: la felicidad de un tiempo
compartido, de un abrazo, de un mimo, de saber que no están ni estamos solos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario