PADRES COMO EJEMPLO O ESPEJO??
Parece que los chicos aprenden de lo que ven.
Y parece que los padres tienen que mostrar todo lo bueno que
son a sus hijos porque así ellos serán, a su vez, buenas personas.
Se lee en revistas especializadas: “La difícil tarea de ser
un buen ejemplo para sus hijos, ya que como bien dicen los hijos son el reflejo
de los padres”.
Ser ejemplo, reflejo, espejo….
Esta exigencia provoca dudas, interrogantes, angustias en
los padres porque, claro, cuando nos piden que seamos el ejemplo no sabemos ni
qué hacer porque no tenemos idea de qué significa eso. ¿Descartamos nuestros
enojos reprimiéndolos para que nuestros hijos eviten tenerlos? ¿Hay un efecto
dominó en lo que hacemos?
Seamos serios:
¿Cómo podemos pensar que nuestros hijos son nuestros
espejos?
Los hijos son personas y como tales, se constituyen con y
sin nosotros, con su subjetividad, en su contexto, con las personas que los
rodean, con su propia formación, con la mayor o menor incidencia de la familia,
la escuela, la vida misma, cada uno de una manera personal, única e
irrepetible.
Por supuesto que la familia tiene mucho que ver en la
construcción de la subjetividad, por supuesto que la escuela influye de una manera
fundamental, somos los que estimulamos y ponemos límites.
Y, claro, los adultos que rodean a los niños son esenciales para ellos, para su crecimiento, para su formación pero, de ninguna manera, los chicos serán espejo de esos padres. Es una carga demasiado pesada pensar de esa manera y es una gran mentira.
Tal vez lo fundamental sea sonreír, explicar cuando estamos
enojados el porqué, escucharlos, mostrarnos como somos, no fingir. Tal vez se
trate de aprender o de sentir lo maravilloso que es estar con nuestros hijos
viviendo las pequeñas mínimas cositas diarias, las tristezas, las alegrías, las
dudas, las preocupaciones. Seremos los padres que podamos, ser sin tantas
exigencias.

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