martes, 26 de abril de 2016

DÉJALO SER


DEJARLO SER

 

A veces creemos que son temas trillados o que “la tenemos clara”.

O que no caeremos en eso.

Pero, parece casi inevitable, hacemos por ellos.

Qué es lo que nuestros hijos pueden hacer  solos y para qué necesitan de los adultos parece un asunto difícil de responder

¿Cuándo comen sin ayuda? ¿Se lavan los dientes o se bañan solos? ¿Pueden hacer la tarea sin la mirada de un adulto? ¿Pueden cruzar la calle o  tomar el colectivo solos?

El derecho a aprender, a crecer, a ir teniendo logros propios
 
 

Porque se aprende cuando las cosas no salen tan bien y se aprende cuando se va más lento que lo que los demás esperan
 

¿Cómo darles libertad, seguridad, independencia?

Si tuviese que dar algunos consejos…

-          Ofrecerles el espacio de la palabra. Estar comunicados y cerca  acompaña, permite hablar de los miedos, de las dudas, de las certezas y de otras tantas cosas.

-          Estimularlos sin presionarlos hablando de cómo pueden cuidarse, qué se puede y qué no; los límites son siempre tranquilizadores.

-          Ir de a poco, paso a paso y acompañar ese proceso para luego evaluar. Hacer empatía, no soy yo el que estoy atravesando ese crecimiento, es nuestro hijo o nuestra hija.

-         Y fundamentalmente disfrutar interna y plenamente por esos logros, por el aprendizaje, por el crecimiento.

 


 

lunes, 18 de abril de 2016

¿POR QUÉ EVALUAMOS TANTO A LOS DOCENTES?




¡Ayudemos a los maestros y dejemos de evaluarlos!

Estamos constantemente  evaluando, viendo cómo evaluar o hablando de evaluar a nuestros docentes y me refiero especialmente a los organismos estatales.  A partir de esas evaluaciones se formulan estadísticas en las que queda claro lo “deficitario de nuestra educación, todo lo que no saben los docentes, todo lo que deberían hacer y no hacen, etc., etc.”, siempre con una mirada negativa.


Difícil tarea la de llegar a unificar falencias si pensamos los distintos modos de enseñar y de aprender de docentes y alumnos de un país, de una ciudad; si pensamos las diferentes culturas que nos envuelven. Desde qué lugar queremos evaluar?

¿Qué queremos demostrar evaluando a nuestros docentes?

¿Cuál es el mensaje que les estamos dando?

¿Qué hacen los organismos que evalúan luego de obtener los datos tan deseados?

¿Sobre qué eje nos asentamos para decidir cómo será la evaluación?


Mientras tanto,  maestros,  profesores, escuelas y pequeñas organizaciones trabajan para lograr enseñar mejor, para comprender a su grupo de estudiantes, para adatar los NAP a su realidad, para que tengamos alumnos con más saberes, para que seamos una mejor sociedad, un mejor país.
 
 
 
 
 
 

Y si en vez de evaluar les preguntamos qué necesitan, cuáles son las dificultades con las que se encuentran al enseñar y qué podemos aportar.

lunes, 11 de abril de 2016

A MI HIJO NO LE GUSTA LA ESCUELA




A MI HIJO NO LE GUSTA LA ESCUELA

Eso me dijo una mamá de un niño de 6 años que cursaba primer grado. Lo primero que pensé es cuánto le falta para terminar; varios meses para el primer grado y varios años para la escolaridad obligatoria.

Entonces le pregunté a la mamá si había hablado con la maestra para contarle. Sentí alivio cuando me dijo que sí pero…fue un alivio momentáneo porque la respuesta de la maestra fue: “No se preocupe, ya se va a acostumbrar”. Animales de costumbre nomás!
 

Qué hacer entonces para que esto no suceda; para que un chico de 6 años que está ávido por aprender encuentre en su escuela, en el lugar que fue creado para enseñar y aprender, la maravillosa oportunidad de deslumbrarse con los saberes, la oportunidad de descubrir, de conocer junto a otros, de entender un poco más el mundo que lo rodea.

Desde las escuelas tenemos la posibilidad de acompañarlos, enseñarles, relatarles, provocarlos, deslumbrarlos, estimularlos, contarles,  proponerles problemas, desafiarlos y mucho más.
 
 

Tal vez la cuestión sea pensar un poco más de qué manera aprenden los alumnos  y, a partir de eso,  de qué manera enseñarles.

Cada día que pasan en la escuela (como en la vida) es único, irrepetible e irrecuperable como para desaprovecharlo.

Vamos docentes. Tenemos mucho para hacer! Y estamos a tiempo!
 

lunes, 4 de abril de 2016

¿HIJOS COMO ESPEJO DE LOS PADRES?


PADRES COMO EJEMPLO O ESPEJO??

Parece que los chicos aprenden de lo que ven.

Y parece que los padres tienen que mostrar todo lo bueno que son a sus hijos porque así ellos serán, a su vez,  buenas personas.

Se lee en revistas especializadas: “La difícil tarea de ser un buen ejemplo para sus hijos, ya que como bien dicen los hijos son el reflejo de los padres”.

Ser ejemplo, reflejo, espejo….
Esta exigencia provoca dudas, interrogantes, angustias en los padres porque, claro, cuando nos piden que seamos el ejemplo no sabemos ni qué hacer porque no tenemos idea de qué significa eso. ¿Descartamos nuestros enojos reprimiéndolos para que nuestros hijos eviten tenerlos? ¿Hay un efecto dominó en lo que hacemos?

Seamos serios:

¿Cómo podemos pensar que nuestros hijos son nuestros espejos?

Los hijos son personas y como tales, se constituyen con y sin nosotros, con su subjetividad, en su contexto, con las personas que los rodean, con su propia formación, con la mayor o menor incidencia de la familia, la escuela, la vida misma, cada uno de una manera personal, única e irrepetible.  

Por supuesto que la familia tiene mucho que ver en la construcción de la subjetividad, por supuesto que la escuela influye de una manera fundamental, somos los que estimulamos y ponemos límites.
 
                                              
Y, claro, los adultos que rodean a los niños son esenciales para ellos, para su crecimiento, para su formación pero, de ninguna manera, los chicos serán espejo de esos padres. Es una carga demasiado pesada pensar de esa manera y es una gran mentira.

Tal vez lo fundamental sea sonreír, explicar cuando estamos enojados el porqué, escucharlos, mostrarnos como somos, no fingir. Tal vez se trate de aprender o de sentir lo maravilloso que es estar con nuestros hijos viviendo las pequeñas mínimas cositas diarias, las tristezas, las alegrías, las dudas, las preocupaciones. Seremos los padres que podamos, ser sin tantas exigencias.