jueves, 25 de agosto de 2016

¿Por qué se dice que se perdió la autoridad en la escuela?


Se escucha hablar habitualmente de pérdida de la autoridad

¿Por qué se dice que se perdió la autoridad en la escuela?



La autoridad está implicada en la acción.

La autoridad pedagógica está implicada en la acción pedagógica.

Foucault (1975) denominó a la escuela junto con las fábricas, hospitales y cárceles instituciones de secuestro, de encierro donde la disciplina (premio y castigo) se considera fundamental.

Pensemos en la escuela donde se castiga o recompensa de manera constante, donde los alumnos pueden ser aceptados y otros expulsados.

La vigilancia, el control y la corrección son característicos de las relaciones de poder que existen en esas instituciones.



EN EL TIEMPO:

Los que tenemos alrededor de 50 años hemos atravesado la escuela, en su mayor parte, en épocas de dictaduras: jardín, primaria, secundaria, profesorado.

Épocas autoritarias

Hasta hace unos años podría decirse que padres y docentes personificaban para el alumno la autoridad que estaba dada por la sociedad.

Últimamente, tanto docentes como padres plantean que sus alumnos o hijos no los respetan.

Aparecen dos modos:

Autoritarismo como mal ejercicio del poder.

Confundir autoridad con autoritarismo

La persona se considera como la ley misma.

Autoritarismo como arbitrario, como dominación  descalificando, buscando la sumisión, la, la obediencia, las amenazas, los aplazos.

Permisividad: dejar hacer promoviendo el desorden, apatía y violencia.

Ambos modos obstaculizan la constitución de un sujeto autónomo y responsable.

ALGUNAS IDEAS:

El aula es un sistema, y como tal, está compuesto por todas las personas que integran ese espacio: docente y alumnos

La autoridad se ejerce y se otorga. O sea que el profesor solo la ejerce si los alumnos se la otorgan

La autoridad es un modo de cuidar a aquellos que están en proceso de formación: da el marco, establece límites





Evitar repetir los esquemas con los que aprendimos. Ofrecer a los alumnos propuestas motivadoras, problematizadoras, relacionadas con la realidad, con la capacidad que tienen ellos de resolver situaciones y evitar las fotocopias para leer y responder al clásico cuestionario por ejemplo, propicia alumnos que reconozcan la autoridad porque a su vez son reconocidos como estudiantes con saberes y posibilidades.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Cómo alentar a los chicos en sus deportes


Cómo alentar a los chicos en sus deportes


Conversación casual con un padre:

Papá- a mi hijo no le gusta el fútbol

Yo- puede ser, es claro que a todos no nos gustan las mismas cosas ni los mismos deportes

Conversando un poco más con este papá pude comprender que al hijo no le gustaba jugar al fútbol, sí le gustaba mirarlo.

Y me contó, casi como sin importancia, que su niño antes jugaba y que él fue a verlo un par de veces y lo vio muy quieto. Entonces le gritó que corriese, que se moviese, que patease la pelota....que hiciese goles....

El niño en cuestión tiene 4 años.
 

 
 

Qué esperamos los papás y las mamás cuando vemos a nuestros hijos hacer deporte?

¿Vemos un espacio de recreación?

¿Vemos un futuro jugador del seleccionado o de los juegos olímpicos?

¿Qué nos pasa que les gritamos en la cancha lo que tienen que hacer?
Y también nos sucede que...

...les preguntamos sutilmente cuando termina el partido por qué no hizo tal o cuál jugada

O, cuando llegan a casa mantenemos una conversación más o menos en este sentido:

¿Cómo te fue?

¿Metiste goles?

¿Atajaste bien?

¿Hiciste buenos pases?
Y nuestros hijos terminan, muchas veces, sin ganas de ir a jugar.


¿Qué hacer?


1-      Darme cuenta de que estoy gritando o alentando de manera equivocada

2-      Retirarme del juego

3-      Lograr hacer silencio mientras juega

4-      Pensar y repensar por qué quiero que mis hijos hagan deporte

 A veces conviene que los padres estén un poco más lejos. Buscar un lugar donde no se nos escuche y pensar muy bien qué estamos queriendo cuando incentivamos a nuestros hijos a que sean “los mejores jugadores” en vez de estimularlos a que se diviertan.

¿Estamos esperando que sean aquello que nosotros no pudimos?
Cuando de grandes hablamos del deporte, muchas veces decimos, no me gusta, no soy bueno para ningún deporte.

¿Por qué entonces hacer deporte?


Porque provoca bienestar físico y emocional
Previene enfermedades
Fomenta vínculos

Ayuda a reconocer y cumplir reglas
Da alegría

 

Cómo alentar a los chicos en sus deportes


Cómo alentar a los chicos en sus deportes


Conversación casual con un padre:

Papá- a mi hijo no le gusta el fútbol

Yo- puede ser, es claro que a todos no nos gustan las mismas cosas ni los mismos deportes

Conversando un poco más con este papá pude comprender que al hijo no le gustaba jugar al fútbol, sí le gustaba mirarlo.

Y me contó, casi como sin importancia, que su niño antes jugaba y que él fue a verlo un par de veces y lo vio muy quieto. Entonces le gritó que corriese, que se moviese, que patease la pelota....que hiciese goles....

El niño en cuestión tiene 4 años.
 

 
 

Qué esperamos los papás y las mamás cuando vemos a nuestros hijos hacer deporte?

¿Vemos un espacio de recreación?

¿Vemos un futuro jugador del seleccionado o de los juegos olímpicos?

¿Qué nos pasa que les gritamos en la cancha lo que tienen que hacer?
Y también nos sucede que...

...les preguntamos sutilmente cuando termina el partido por qué no hizo tal o cuál jugada

O, cuando llegan a casa mantenemos una conversación más o menos en este sentido:

¿Cómo te fue?

¿Metiste goles?

¿Atajaste bien?

¿Hiciste buenos pases?
Y nuestros hijos terminan, muchas veces, sin ganas de ir a jugar.


¿Qué hacer?


1-      Darme cuenta de que estoy gritando o alentando de manera equivocada

2-      Retirarme del juego

3-      Lograr hacer silencio mientras juega

4-      Pensar y repensar por qué quiero que mis hijos hagan deporte

 A veces conviene que los padres estén un poco más lejos. Buscar un lugar donde no se nos escuche y pensar muy bien qué estamos queriendo cuando incentivamos a nuestros hijos a que sean “los mejores jugadores” en vez de estimularlos a que se diviertan.

¿Estamos esperando que sean aquello que nosotros no pudimos?
Cuando de grandes hablamos del deporte, muchas veces decimos, no me gusta, no soy bueno para ningún deporte.

¿Por qué entonces hacer deporte?


Porque provoca bienestar físico y emocional
Previene enfermedades
Fomenta vínculos

Ayuda a reconocer y cumplir reglas
Da alegría

 

Cómo alentar a los chicos en sus deportes


Cómo alentar a los chicos en sus deportes


Conversación casual con un padre:

Papá- a mi hijo no le gusta el fútbol

Yo- puede ser, es claro que a todos no nos gustan las mismas cosas ni los mismos deportes

Conversando un poco más con este papá pude comprender que al hijo no le gustaba jugar al fútbol, sí le gustaba mirarlo.

Y me contó, casi como sin importancia, que su niño antes jugaba y que él fue a verlo un par de veces y lo vio muy quieto. Entonces le gritó que corriese, que se moviese, que patease la pelota....que hiciese goles....

El niño en cuestión tiene 4 años.
 

 
 

Qué esperamos los papás y las mamás cuando vemos a nuestros hijos hacer deporte?

¿Vemos un espacio de recreación?

¿Vemos un futuro jugador del seleccionado o de los juegos olímpicos?

¿Qué nos pasa que les gritamos en la cancha lo que tienen que hacer?
Y también nos sucede que...

...les preguntamos sutilmente cuando termina el partido por qué no hizo tal o cuál jugada

O, cuando llegan a casa mantenemos una conversación más o menos en este sentido:

¿Cómo te fue?

¿Metiste goles?

¿Atajaste bien?

¿Hiciste buenos pases?
Y nuestros hijos terminan, muchas veces, sin ganas de ir a jugar.


¿Qué hacer?


1-      Darme cuenta de que estoy gritando o alentando de manera equivocada

2-      Retirarme del juego

3-      Lograr hacer silencio mientras juega

4-      Pensar y repensar por qué quiero que mis hijos hagan deporte

 A veces conviene que los padres estén un poco más lejos. Buscar un lugar donde no se nos escuche y pensar muy bien qué estamos queriendo cuando incentivamos a nuestros hijos a que sean “los mejores jugadores” en vez de estimularlos a que se diviertan.

¿Estamos esperando que sean aquello que nosotros no pudimos?
Cuando de grandes hablamos del deporte, muchas veces decimos, no me gusta, no soy bueno para ningún deporte.

¿Por qué entonces hacer deporte?


Porque provoca bienestar físico y emocional
Previene enfermedades
Fomenta vínculos

Ayuda a reconocer y cumplir reglas
Da alegría

 

miércoles, 10 de agosto de 2016

LA ESCUELA, UN BUEN LUGAR


Como parte de la vida la escuela tiene que ofrecer el mejor lugar a nuestros chicos, ayudarlos a comprender quiénes son.  Acompañarlos para que  busquen, sientan, piensen y se encuentren como personas.

 






 Que nuestros hijos conquisten la verdad, que vayan tras sus ideales.

 

 
La escuela, lugar de acogimiento, de aprendizajes, de amigos, de crecimiento, de risas, de encuentros y desencuentros. De profundo crecimiento.
 
 
 
 

Elegir una escuela, un desafío, una importante toma de decisión.

Elegir una escuela que estimule, enseñe, ayude, comprenda. En la que estamos tantos años de nuestra vida. Una escuela equitativa.

viernes, 5 de agosto de 2016

Encuentros

Encuentros
 
Buenos Aires, subte. Hora pico. Mucha gente.
Sube un Señor - Niño y, detrás, un Señor -Señor.
El Señor Niño mira al Señor Señor cuando abre su hermoso maletín marrón de cuero. Yo también lo miro y tengo una intriga: ¿qué sacará o qué estará buscando tan concentradamente en un lugar en el que no hay espacio ni para respirar? Sigue buscando, sigue mi intriga. 
El Señor Niño lo mira atentamente. Ojos bien abiertos y directos, sin disimulo.
 
 
 Pasamos dos estaciones de subte así, mirando e imaginando. 

Y, en la tercera estación, el Señor Niño le pregunta con una hermosa naturalidad: “¿qué estás buscando?” El Señor Señor sonríe intimidado, lo mira, mira su maletín marrón de cuero y no dice nada. Vuelve a mirarlo, sonríe y hace una muesca. Parece que va a hablar. Presto más atención pero nada. 
Adoro a los Señores Niños que se animan a las preguntas que yo ya no hago.

jueves, 4 de agosto de 2016

Leer para hacernos preguntas


LEER EN LA ESCUELA Y EN CASA

 

Dicen los maestros y las escuelas:

No saben leer

No entienden lo que leen

No leen nunca

No les gusta leer

 

Algunas creencias:

Si una persona está alfabetizada, puede leer y escribir todo.

Aprender a leer es aprender a descifrar.

Aprendo el mecanismo y lo aplico a cualquier texto.

 

¿Qué es la lectura?

La lectura es la interacción entre el texto y el lector

 
 
 
 
 

Dice Umberto Eco, Lector in fabula

Un texto quiere que alguien lo ayude a funcionar»
 
 


 

 
¿Cómo se da esa interacción?         

El texto proporciona información que el lector completa con sus saberes previos sobre el tema y sobre la conformación de la lengua escrita.

Varía de acuerdo a las culturas y a las personas.

 

Ejemplo:

Los realistas eran los que peleaban realmente.»

 «Los soldados realistas eran soldados de verdad."

 

 

Se aprende a leer leyendo.
Se aprende a escribir escribiendo.
Se aprende a leer escribiendo
Se aprende a escribir leyendo
 
Se aprende a leer y a escribir hablando y escuchando

 

Ejemplo de formas de leer con otros:

María Elena tenía tres años y leía con avidez cuanto libro cayera en sus manos. Leía en el jardín y en su casa. Pero su conducta como lectora cambió bruscamente a los cinco años, cuando atravesaba su última sala del jardín, por agosto de ese año dejó de leer en su casa, en la que un día se produjo el siguiente diálogo:

Mamá: ¿No me leés el cuento de la nube, ese que te gusta tanto?

María Elena: No. Si yo no puedo.

 Mamá: ¿Pero por qué? Si siempre me leías.

María Elena: No, porque yo no sé leer. Mamá: Bueno, pero si vos me leías...

María Elena: ¡No! Vos leeme, yo no sé leer. La Seño dice que pronto vamos a aprender..

 

 

Los textos se leen de distinta manera porque, si depende de los saberes previos y de cómo está estructurado el texto:

 

Textos académicos porque la escuela también aprende para la escuela

 Textos informativos:

Textos narrativos

 

 ¿Y los libros de texto?

-         Transposición didáctica

-         Vigilancia epistemológica

 

La enseñanza de la lectura de los textos académicos permite una mejor comprensión del área de conocimiento en la que se está trabajando, elaborar hipótesis y tesis sobre algunos temas, conocer el vocabulario específico; poder rendir mejor los exámenes de ingreso a las universidades y poder expresarse correctamente

 

Leer para hacernos preguntas



Cuando a
 Isidor Rabi le preguntaban quién le había inspirado para llegar a Premio Nobel de Física, él relataba que fue su madre. Al salir de la escuela, las otras madres preguntaban a sus hijos qué habían aprendido ese día. En cambio, su madre siempre le decía:
«Izzy, ¿te has planteado hoy alguna buena pregunta

miércoles, 20 de julio de 2016

¿ENTENDIERON? EL QUE NO ENTENDIÓ QUE LEVANTE LA MANO


¿ENTENDIERON?
 

EL QUE NO ENTENDIÓ QUE LEVANTE LA MANO

El docente termina de explicar y pregunta a sus alumnos: “¿Entendieron? Los alumnos asienten. El profesor se va tranquilo, los alumnos simplemente, se van.

Esta escena es casi habitual en las aulas de las escuelas de todos los niveles, profesorados, universidades. Como si los alumnos pudiesen tener una noción real del tema tratado inmediatamente luego de la explicación.
 

Cómo hacer para saber si comprendí algo en mi clase si lo único que hice fue escuchar y en el mejor de los casos, atender a un profesor que habló, escribió algo en el pizarrón y realizó alguna pregunta retórica. 

Sin embargo estamos acostumbrados a responder al ¿Entendieron? ¿Comprendieron? Se entiende, ¿no? Esto no es complicado, ¿no? ¿Se entiende lo que explico?

Ahora bien, para poder saber si entiendo lo que otros dicen (especialmente en la escuela) tengo que realizar algunas actividades mentales y/o físicas. Tengo que construir conocimiento armando redes mentales entre mis saberes aprendidos, mis saberes previos y lo que aparece como novedad. Recién allí podré saber si soy capaz de armar algo con esto que aparece como novedad, si puedo llevarlo a la vida real, si puedo utilizarlo en algún otro aprendizaje; y allí iré sabiendo si entiendo.

 
 
La pregunta de la comprensión entonces, tiene que estar enmarcada en un trabajo por parte del alumno. Si no, se transforma en un como si… Se transforma en la escuela y el aprendizaje del como si: como si entendiera, como si me importara.  

Pasemos de la escuela de la pregunta que no tiene una respuesta tan sencilla, de la escuela del como si a la educación en la que los alumnos toman las riendas, se involucran, participan, deducen, crean investigan y en la que, en todo caso, el maestro tendrá que decir si comprende.